viernes, septiembre 05, 2014

"Estrella y el caleidoscopio" de Lila Calderón

"Estrella y el caleidoscopio" de Lila Calderón, en Chillán






El día jueves 7 de agosto se formalizó un festivo encuentro de Estrella con algunos de sus lectores en el Colegio Hispano Americano de Chillán. Agradecemos especialmente al Colegio por crear el espacio y la convocatoria para realizar esta conversación en el salón de su Biblioteca. Gracias también por el apoyo de la revista Chillán Antiguo & Vitrina Urbana, que generó una dinámica con ilustraciones y textos de los estudiantes en relación a "Estrella y el caleidoscopio", publicando trabajos sobresalientes creados por ellos luego de la lectura de la novela.

Me llevaron de sorpresa en sorpresa, desde la entrada misma al colegio como puede apreciarse en este conjunto de fotografías que constituyen el registro de esa visita.

Gracias a la profesora y escritora Diana De La Fuente, a la escritora y periodista Úrsula Villavicencio,  a las autoridades del colegio, a los profesores que asistieron a este encuentro, y a los encantadores estudiantes que nos acompañaron y colmaron de regalos y atenciones. 

Un abrazo grande desde Santiago.


Registro de imágenes

















Ver más sobre "Estrella y el caleidoscopio" en:

http://www.zigzag.cl/emailing/ficha_estrella_caleidoscopio.pdf

http://www.guioteca.com/literatura-infantil/estrella-y-el-caleidoscopio-el-primer-amor-y-la-magia-de-un-circo-de-gitanos/

http://issuu.com/miltonandresvargas/docs/15completa/24

http://issuu.com/miltonandresvargas/docs/15completa/26

http://www.hispanoamericano.net/index.php?option=com_content&view=article&id=251:visita-escritora-lila-calderon&catid=20:noticias


Ficha Técnica
Autora: Lila Calderón
Ilustradora: Evangelina Prieto
Colección: Viento Joven
Edad: A partir de los 10 años
Género: Novela 
Nº de páginas: 128
Nº edición: 1ª edición Zig-Zag, 2013
Formato: 13 x 18,5 cm.
ISBN: 978-956-12-2559-6. 
Código interno: 25019

lunes, junio 30, 2014

Aproximación a «Lo que ocultan los vestidos» de Lila Calderón.

Aproximación a «Lo que ocultan los vestidos» de Lila Calderón.


Por Max Fernández




Título: Lo que ocultan los vestidos 
Autora: Lila Calderón
Fecha de edición: Julio 2014
Editorial Bordes
Páginas: 150
Formato: 21 x 14 cm.



Libro que indaga en diferentes aspectos de la existencia humana. Presenta una serie de diálogos con la religión, lo espiritual y metafísico. Además de una crítica directa a los estilos de vida convencionales manejadas por el mercado, el valor de intercambio.

Escribir en un agujero negro para resistir, aunque la letra sin sangre sea letra muerta y sólo gane tiempo la deuda que se acumula y no hay deuda que no se pague o arriba las manos contra los paredones de DICOM.

Deconstruye la visión que se ha instalado de la mujer, más allá de la noción de madre-hija-amante. Conexión directa con lo trascendental. Abre puntos de fuga. Se conecta con lo intuitivo, los sentimientos, y el poder creativo. Experiencias amorosas y amistades pasadas.

Leí harto y tomaba pisco del Elqui al caer el sol, durante años (no todos los
días) mientras era una joven esposa y madre autodidacta que leía hasta el
amanecer.

La muerte siempre está presente, como un personaje más, transita a lo largo de los poemas, puede tomar forma de “Lobo”, “deterioro del cuerpo” , “sueño” o especie de narración mítica o mística, trascendental, la  autora se las arregla para que esté ahí, como modo de reflexión, aceptación, o resignación.

Según dijeron hubo un feroz aluvión que bajó como una marejada
llevándose casas, edificios y todo cuanto encontró a su paso. Yo había huido,
pero me alcanzó, me golpeó la cabeza y morí.

Establece conexiones con el cine, lo audiovisual y performático. Explora en otras posibilidades de la poesía, vuelve a lo poético, vuelve a ratos a su juventud marcada por la lectura, los viajes a La Serena, interrumpida por los recuerdos de la dictadura, las muertes y desapariciones.

Dónde están,
dónde van,
no me dejen,
yo también figuro
entre los seis mil millones de humanos
más buscados por la muerte,
estoy en sus anales.






.

martes, junio 10, 2014

Lo que ocultan los Vestidos, de Lila Calderón



Lo que ocultan los Vestidos, 
Lila Calderón

Escritora, Comunicadora Audiovisual, 
Magíster en Estudios Latinoamericanos 
de la Universidad de Chile. Ha publicado 
en poesía Balance de blanco en el ángel 
triste de Durero (1993); In Memoriam (1995); 
Por suerte había otra vida (1999), Piel de maniquí 
(1999), y Animal cautivo (2010). En narrativa 
Animalia (2002), La gran fuga (2002), La ciudad 
de los temblores (2002) y Estrella y el 
caleidoscopio (Ed. Zig-Zag, 2013). 
Su obra se encuentra antologada en Nueva 
poesía latinoamericana (UNAM, México, 1999), 
Los Poetas y el General (Editorial LOM, 2002),
 Poetas del mundo latino (México. Solar Editores, 2003), 
Vigencia del epigrama (México, 2006), Poéticas 
de Chile / Chilean Poets on the art of Poetry 
(Gonzalo Contreras, Chile, Étnika ediciones, 2007);
Casa de luciérnagas (Mario Campaña, España, 
Ed. Bruguera, 2007); Los cuatro puntos cardinales 
son tres: el sur y el norte (Damaris Calderón, Cuba, 
Ed. Arte y Literatura, 2008); Poesía y prosa chilena 
ÜLKANTUN KA EPEW CHILEMAPU MEW, Edición bilingüe (Elikura Chihuilaf, 2009). Obtuvo el Primer 
Premio Video-poesía de la FILSA (1994) y El Primer Premio en Encuentro de Cine y Video
 del Caribe en Cuba (1998). Expuso trabajos de poesía visual, poesía y pintura, entre los
 que destacan: Liquidación por cambio de temporada (Biblioteca Nacional, 2005) 
y Diosas Tutelares (Posada del Corregidor, 2013)

Leve y aleve 


En la poesía, como en los sueños, 
podemos abrir los ojos, 
apilar misterios, atravesar paredes, 
porque ella abre sus puertas 
de par en par 
si se la invoca. 

La creación es el idioma que da cuerpo 
a lo informe, 
el gran poder de la naturaleza 
que va y vuelve sobre sus propios pasos 
porque no tiene tiempo ni espacio. 
Rueda la piedra 
que inicia el movimiento 
y una montaña se abre 
para entregar sus tesoros. 

La ciudad dorada 
que la ciencia esconde 
por órdenes mayores 
descuelga sus estrofas 
hacia el interior de la tierra 
y da rienda suelta al verso libre, al color 
que encabritado sopla con el 
rumor divino 
avivando el agua y el fuego 
de la alquimia real. 
Porque donde existe poesía 
efervesce el oro 
que reviste los templos 
y hace temblar el corazón. 

Porque cuando hay poesía hay corazón 
y zumban las estrellas en el pecho 
haciendo arder los mapas estelares 
como perlas que brotan 
desde el fondo de la fuente. 
Burbujas de sabiduría 
que calman la sed 
y sedan el miedo a la existencia 
tan leve y aleve 
y sin explicaciones. 


Enigmas 

A Alejandro Iriarte



No puedo dejar de pensar en los enigmas matemáticos que nunca pude resolver. 

En cómo no pude ser seducida por sus razones y sus medidas y sus verdades exactas. 
Qué extrañas son las diferentes miradas, las búsquedas, las lecturas, las atracciones, 
los imanes con los que capturamos las piezas del mosaico que nos conmueve y donde 
podríamos fijar la silueta de aquello que nos interroga y que al intentar definir, o fijar, 
se nos esfuma, se escapa y deja el vacío de un fondo donde alguna vez se posó un astro, 
un pez, una flor, el ala de un ángel, la melodía que da vida a la belleza. Y aunque sé 
que cada pieza de ese mosaico contiene el patrón de la totalidad y late en él un ángulo 
de la geometría sagrada que nos da cuerpo, razón o «verdad», no basta para vislumbrar 
la certeza, el sentido de estar respirando aquí, hoy, que es también ayer y mañana, 
sólo por intuición porque la razón ha dejado para después la respuesta. En el fondo 
no tiene cómo responder, aunque extienda sobre nosotros mapas, fórmulas y estadísticas. 
¿Por qué parcelaron la escena descomponiendo el movimiento? Es ahí donde no se 
entiende la acción que nos mueve, se pierde la dirección, la conexión con los otros 
elementos y la comprensión del principio y el fin. Esa fragmentación sostenida entre la 
luz y la oscuridad produce la apariencia de un baile de sombras estroboscópicas. 
Un absurdo patético sobre el que hay mucho que escribir todavía y del que han dado 
cuenta algunos seres iluminados por las primeras fogatas, antorchas, estrellas 
o las velas silenciosas de la lucidez, al atardecer, cuando sentimos que un poco 
de Dios habla por nosotros.


Lo que ocultan los vestidos (fragmento) 

Hay que avanzar sin preocuparse 
de limpiar el camino 
o elegir a los acompañantes. 
Ya entendemos que al juego entran todos 
peones, alfiles y señores 
-con coronas o descalzos- 
aunque no sepamos bien por qué. 
Algunos participantes distraen, eso sí, 
y hacen perder la paciencia 
nublan la armonía con sus cantos letales 
sin recordar que estamos de fiesta 
-buena o mala-, como invitados. 
(El hospital viene después). 

Entonces qué hacer para que no interfieran 
trayendo rumores y nieblas hasta mis oídos, 
qué hacer si no entienden 
que producen mareos, vértigos, 
desórdenes en los pasillos del alma 
-se apagan luces- 
y hay que huir a refugiarse al huerto, 
entre árboles, piedras, y pétalos de flores 
que nacen 
con espuma marina 
-huella del rocío divino- 
en los lirios, que ante la presencia del sol 
se animan a confesar 
lo que ocultan sus vestidos. 

No sabemos cuánto queda al día 
y hay que ayudar a armar las tiendas. 
No me desanimen con su selecto pesimismo, 
con las flores muertas de sus ambiciones 
apretadas contra el pecho. 
Déjenme latir en la hornacina de una roca 
o en esas paredes borrosas 
donde los sueños anidan 
haciendo danzar el oleaje 
que provee la memoria. 

(…) 

Yo soy libre. 
Lo he dicho 
conservando las buenas maneras, 
no interrumpan mi almuerzo para hablarme 
de la podredumbre del mundo. 
Cortaré el teléfono una y otra vez, 
miraré por el ojo mágico de la puerta 
y no les abriré aunque soplen y soplen, 
no dejaré que traigan hasta mí su estallido interior 
que no saben dónde hacer detonar. 

No he de salir al ruedo, no me lancen capas rojas, 
no he de torear a nadie, 
y no soporto llorar sobre la sangre derramada. 

En otra vida ya fui Caperucita 
perseguida por los lobos. 
Silencié sus aullidos 
con acciones inocentes: hice arder 
un ropero, planchas encendí, 
canalicé las aguas hacia los transeúntes 
y esperé apostada entre las rejas del jardín 
para leer las consecuencias. 
Y negué la autoría una y otra vez. 
Aprendí a leer desde la intuición y supe 
que no hay arma superior. 

Cuántas veces me dormí llorando 
encerrada en la cámara oscura 
entre abrigos de pieles. 
Puede que esto haya ocurrido 
tres veces, las suficientes 
para desear ser invisible y conseguirlo. 
Lo cierto es que pasé varias tardes 
en la oscuridad del closet 
llorando entre los abrigos muertos 
tratando de liberarme 
o de gritar fuerte para despertar. 
Éramos niños huérfanos 
sobre la Balsa de la Medusa 
resbalando de una furiosa cascada 
en caída libre hacia la vida real. 

Todos habéis sido perdonados 
porque érais inocentes. 
Pero hoy a nadie voy a permitir 
que interrumpa mi paz 
con sus dagas voladoras 
y os diré: «Idos lejos de aquí 
restos de playas moribundas». 

(…) 

Y puedo rebelarme 
y puedo escapar de una vez 
y para siempre 
de las dictaduras de la humanidad 
de las tragedias griegas 
y las condenas prometéicas 
de las hogueras medievales. 

¡Oh cuánta locura ardiendo 
en estos bosques 
alimentados por el Ego! 

Aprended poetas, 
el Ego cuando no da vida mata. 

Afuera ha cambiado el eje de la tierra 
y hay un temblor de cielo 
que agita sus campanas 
por el aleteo en llamas del Fénix 
que despide a su viejo Yo. 

Ahora llueve, 
llueve fuera, llueve dentro de la casa 
y allá en el fondo se pierden las certezas 
y todo es mar o nubes, 
amor que gotea y late 
entre los antiguos fanales del cielo. 

Es Viernes Santo y no seré eco de la multitud. 
No daré la orden para que se crucifique a nadie, 
no abriré la boca para propagar, 
el nombre que sea blanco 
de un disparo 
o el acero de unos clavos 
que herirán 
por siempre al Ser 
con sus estigmas. 
Son demasiadas las espinas, sí, 
no os hagáis los desentendidos 
mientras corre la sangre 
por las plazas. 
Arrancadse el ego de una vez 
las cadenas y el yugo 
de la tortura lenta 
que impide el vuelo. 
Y dejadme llorar. 


Creer o no creer: esa es la cuestión

Es extraño pensar en cambiar todo de golpe. 
Tal vez eso sólo sea posible con una guerra. 
Y la guerra llega. Aparece en el cielo 
y en todas las pantallas como una nueva constelación. 
Sus bombas se oyen desde el otro lado del planeta 
y sus muertos estallan en sueños 
mientras intentamos dormir para suponer que mañana 
pedirán frutas frescas y despertarán 
para el desayuno de la superproducción, 
porque quizá fueron apenas los extras 
de una guerra que no pasará a la historia. 
Los protagonistas de las grandes guerras no mueren. 
Quedan eternizados para siempre en la memoria 
para bien o para mal. Porque siempre hay un bien y un mal. 
Depende del director. 
Los demás optamos: creer o no creer. 
Esa es la cuestión. 



Desplazamiento

Me desplazo a la segunda fotografía pero dudo por lo caótica. Se adelanta. Retrocede. 
Se esconden me interrogan y no sé qué contestar y en esa magnífica confusión llego a 
preguntarme si es falso, que sea verdadero o verdadero que sea falso. Las imágenes 
envejecen y los muertos eluden el encuadre. Las fotografías tienen su propia religión 
y viven en otro templo. El pasado y el futuro de una cinta de video es circular, 
qué hay más atrás ¿el principio o el final? Pero más atrás es el pasado y por lo tanto 
el principio, y yo prefiero cerrar los ojos y preguntarme qué hago aquí adelante. Delante 
de todos mis recuerdos y detrás de las palabras, pero presente mirando a todos estos 
grandes y odiosos mitos. Señores faranduleros directores de países mariscales 
en jefe, contralores generales políticos jugadores de la historia y luego pienso 
verdaderamente en lo falso que parece todo lo que es cuestión de tiempo y de finales 
o principios, mientras intento no oír la sirena de la ambulancia que anuncia a la Muerte. 
No estoy en un barco. Estoy en el centro de Santiago sentada en el escaño de un ilusorio 
paseo peatonal, mientras dejo pasar el tiempo frente al local de revelado urgente. 
Sólo hace falta una hora para saber si existieron. Si todos ellos estaban entre los que pasaron 
de largo, ejercitándose en no ser robados, en no oír a las sirenas. En no saber cuál es 
el principio cuál es la meta qué es un final. Se cumplen los horarios y comienza la canción 
de las cortinas metálicas. La policía refuerza los puntos luminosos, los candados crujen. 
Un vagabundo que aflora desde las alcantarillas sacude la nada y se velan con él 
las fotografías y las visiones. Dónde ir. ¿Es posible señores volver al principio volver al final ser 
simultáneos? Ser y no ser con libertad de acción, hacerle zancadillas a los reflejos del pasado, 
a las proyecciones del futuro, a la vida al paso, a los gritos preparados, al vino rojo que cae 
desde el barco donde cantan las sirenas y bailan los náufragos. Bajo la luz crepuscular 
de un verano que siempre sonríe entre el rock y el shock, porque puede ser el último 
verano de las fotografías. 


Fuente: http://www.descentralizacionpoetica.cl/layout_1/inicio.php?id_menu=324&idioma=esp&id_cont=153&interna=324

sábado, marzo 15, 2014

Carmen Gaete Nieto del Río (1938-2014)


Con tristeza comunico a los amigos escritores que visitan este blog de difusión cultural, que la poeta, escritora y editora Carmen Gaete Nieto del Río falleció en Santiago el 22 de enero de este año 2014. 

La noticia me fue comunicada por sus familiares y yo la comparto con quienes la queríamos, admirábamos y leíamos. 

A continuación y como homenaje para recordarla ya que tuve el honor de conversar con ella en diversas ocasiones, y de participar juntas en lecturas poéticas y presentaciones de libros, reproduzco dos notas que publiqué en mis blogs "Animal cautivo", y "El Sótano".




domingo, marzo 20, 2011


Carmen Gaete, poesía e historia

Carmen Gaete Nieto del Río


La poeta Carmen Gaete estuvo recientemente en Perú participando en recitales y encuentros literarios en diversos centros culturales de Lima y Chiclayo, y también aprovechó la ocasión para visitar a su amigo Mario Vargas Llosa (Perú, 1936) en su residencia particular, la que se encontraba, según me contó, atestada de periodistas de todos los medios, deseosos de conseguir alguna nota especial sobre el Premio Nobel de Literatura 2010. 

La amistad con el escritor es muy antigua y aquí comparto con ustedes algunas fotos históricas que la propia poeta me facilitó para este blog, y que fueron tomadas con motivo del Congreso Mundial de Escritores del P.E.N Club en Río de Janeiro el año 1978.  La escritora Carmen Gaete Nieto del Rio era entonces la secretaria general de la filial chilena de dicha institución, en tanto el Presidente del organismo era Mario Vargas Llosa, quien fue fotografiado mientras firmaba en la sede Internacional la confirmación de la rama disidente del P.E.N Club, presidida por el mayorista Antonio de Undurraga en Chile, durante la etapa más conflictiva del país. 


Carmen Gaete Nieto del Río y Mario Vargas Llosa


Manuel Rojas, Mario Vargas Llosa, Volodia Teitelboim



Dejamos aquí un hermoso poema de Carmen Gaete y anunciamos que su libro "La Piel de Chile y otros climas", será presentado próximamente.


Música Antigua


He aquí el lirio
Flor que Dios olvidó instalar entre los astros
Es heraldo y párpado desprendido de la gloria
Aliado al rocío posó sus alas en el Campo de la Nobleza
El Lirio permanece eternamente en vigilia
Esas lágrimas del Lirio quedáronse suspendidas en el rostro del alba
Lágrimas del Lirio aquel hermanadas a ciertas otras
Decoradoras perfumando silencio de sábanas nupciales
lirio es aquella lámpara que ilumina hacia dentro
va enmielando a la suavidez y languidez de dos formas en fuga
tiene la avidez de un instrumento de Cámara
difunde sus arpegios en ámbitos inmemoriales
escapa a los oídos del hombre común
penetra suave
hondamente en la maestría del amor


Amamos
Al que sorpresivamente entre las manos se nos torna antojadizo
Ansiosa criatura trazándose camino en la oscuridad
Avanzando por ojo mágico de húmedas paredes
Siente la vida sin verla
Conociéndolo todo


Ábrense los labios al Lirio
Entonces transformada en cápsula es ave dispuesta a besar el infinito


Conocemos la señal del Lirio
El cansancio del Lirio
La angustia del Lirio
La humillación del Lirio
La cruel arrogancia del Lirio
Sin embargo hemos palpado el delirio del Lirio
Asimismo intuimos su tristeza
Debemos nombrarle
Lirio
Deseamos saber si nos veremos obligados a renunciar a él
A su Solo fino en Mí mayor
Aceptando esa apasionante promiscuidad con Beethoven
No estamos dispuestas a dejarnos seducir por virtuales especies digitales
No nos habituaremos a caricias electrodomésticas
Lirio mágico lo más decisivo que recibimos
Nos pena el Lirio


Nos pena aquel que nos habita y deshabita
Nos conquista y abandona
Nos pena el Lirio
El que toma posesión de tan pequeño espacio
Y de todo un Universo
Uni
Verso
Nos pena el Lirio
Lirio
Flauta dulce tocando lo más hondo de nuestro continente
Llegando a donde sólo el amor logra anidar
Flauta dulce continúa desparramando tus arpegios
Socavando mi prisión
Impulsando libertad
Instalando la verdad


Flauta Dulce
Suene la Viola
Suene la flauta
Lirio-Delirio
Vuelen párpados y pétalos por los aires
Vuelen plumas y labios justicieros
Vuelen lágrimas y notas
Besos e imprecaciones
Vuele mi Lira
Mi beso hasta la punta de tu espada.


Para leer más sobre Carmen Gaete ir a:

http://www.poesias.cl/reportaje_gaete.htm

Carmen Gaete participando en octubre de 2010 
en un Aquelarre poético en la SECH

Para cerrar, unas palabras del "Manifiesto" de Carmen Gaete, escrito en 1988:

"¿Señor Presidente de la Eternidad!
¿Quién sabe en qué Cuarto de Luna Creciente se hallaban nuestros padres en el instante de engendrarnos?, por algo somos los eternos trashumantes de la Vía Láctea, poetas y artistas absolutos, colgados en el último vagón del Siglo XX y a tientas buscando el pezón de la Cápsula Geminiana, en la nebulosa de la Supernova (...) Algo pasa en el mundo, algo pasa en todos los bares de la Tierra, en todas las Posadas, en todas las Plazas de la Vida, en todos los Escenarios. Solo en ciertas pupilas el tiempo florece en un tono transparente, no obstante se pierde entre las multitudes, únicamente manos elegidas se empapan de música, en determinados Parques gravita la infancia temerosamente, a la defensiva.    En los puertos de nuestros balcones esperamos el arribo del Tercer Milenio, convertidos en Gárgolas Acrílicas (...) A nuestras espaldas miles de monumentos históricos, sellos de agua y lacrados, cientos de títulos y pergaminos, cientos de venerables espectros (la Arqueología no habla por sí sola) (...) Nosotros los excluidos de la "República" por Platón, ya hace tantos años A. de C. observamos aquellas construcciones ancianas deteriorándose soberbiamente, maquillando sus apariencias, reconstituyendo sus interiores. Hay casas que tienen alma, decía Juansidro y nosotros decimos: a veces nos encontramos con la Loca de la Casa. ¡Cómo huelen historia ciertos edificios! ¡Cómo huelen a música Barroca, con todas sus virtudes, los defectos, necesidades y hábitos de un tipo de hombre desaparecido! ¡Cómo chorrea insolencia e indolencia a esos balcones, esas balaustradas y cornisas ¡Cuánto Darío! ¡Cuánto Huidobro y Neruda! estilan entre delicadezas, mofas y desprecios, algunas rejas y ventanales. ¡Cuánto Bécquer anclado en el "ángulo oscuro" y enredado!     No se puede quedar el Tiempo sin arquitectura en esta lucha desenfrenada entre la golondrina y el cuervo..."

(Fragmento)
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Carmen Gaete y su libro "La piel de Chile"


Un inquietante mundo se expone en este libro, que fue presentado por Juan Antonio Massone y Lila Calderón en el auditorium de la Universidad Central el día 6 de mayo de 2011.


"La piel de Chile"



Carmen Gaete Nieto del Río, autora del libro de poemas “La Piel de Chile y Otros Climas”, es una escritora que posee una obra concisa, iniciada en el año 1958 con el libro “Resultado de brumas”, publicado en Argentina. Posteriormente se suman los títulos: “En estado de gracia” (1968), “El pan nuestro” (1969), “Valparaíso y otras almas” (1970), “Hojas de acanto” (1976), “Voz reunida, La Piel de Chile” (1988), y “La Piel de Chile y Otros Climas”, publicado en Valparaíso, su ciudad natal, el año 2010.


Los escritores Juan Antonio Massone, Carmen Gaete y Lila Calderón

Juan Antonio Massone expone su presentación de "La Piel de Chile"


Carmen Gaete habla sobre sus inicios en la escritura poética

El libro contiene una selección de sus textos que incluye también el magnífico “Manifiesto”, que Carmen escribiera el año 1988, siendo entonces la Presidenta del Círculo Operacional de Artes Integradas, y cuyo revelador epígrafe: “Por tus palabras serás declarado justo/ o por tus palabras serás condenado”, de Jesucristo, es la sentencia que abre la puerta al observatorio desde donde la poeta describe el paisaje –interior y exterior- que ha sido construido por la humanidad y entre cuyos pilares se pasea dejando en evidencia el absurdo de la condición humana, entre la multitud de seres que vagan buscando una respuesta a la razón de hallarse en pie sobre la tierra. Porque allí es donde debe asumir la vida ante el relevo de las generaciones aun con la certidumbre de la muerte (sobre la cual tan poco se sabe y tanto se especula).

En el libro “La Piel de Chile y Otros Climas”, asoman temas como: la soledad, el amor, la locura, el sinsentido, la muerte, el sacrificio, la identidad del pueblo habitado por el Yo, que es: “Mapuche/ Hispana/ Realista/ Ignota/ Democrática/ Católica”. “La piel de Chile/ se juega/ se sumerge/ ríe/ flota/se alarga/ se retuerce/ baila/ llora”.
Así vemos como se produce la observación del alma y el cuerpo de Chile, que pareciera tatuarse sobre su propia piel: “se borda en telares de Colchagua, en mineral de Rancagua es cobre, la piel de Chile se arranca, radiante se sacrifica”. Pero también se caza y es manzana y Chinchilla porque la piel de Chile se exporta. “Es movimiento/ telúrica y estoica/ se revuelca en una/ espuma/ furiosa/ espléndida/ lúdica”.
Encontramos bastantes referencias bíblicas. A modo de ejemplo, vemos en el poema “Visita importante” la errancia del poeta ensayando la creación con la palabra cuando pide la asistencia divina: “Señor yo no soy digno/ que entres en mi poesía”. También se observa en “Eterno retorno”: “y quieren fabricarme algún semejante/ a imagen y semejanza mía/ nadie me recuerda/ pero vamos de fiesta/ sigamos adelante/ sigamos la comparsa de los átomos/ manzana que no estás en ningún árbol ¿qué te has hecho trofeo del pecado?"

Se despliegan aquí preocupaciones metafísicas, existenciales, imágenes que serpentean sobre las páginas con sus personajes que se dejan llevar por la música sin saber si están vivos o muertos como en “Recuerdos del Gran Jazz” donde esas sombras vibran bailando blues sobre el puente de Cal y Canto o en un campo de batalla, la orquesta toca la calle 12 “y aunque estemos todos muertos no sabemos si vamos a amanecer… pero bailamos como muñecos distinguidos… y los hilos telefónicos se anudan”.


Vista general del público





Un hermoso momento poético que agradecemos a Carmen Gaete y que ilustramos con este pequeño registro fotográfico.


Lila Calderón