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Antonio es una ranita
Este era un niño que saltaba
y saltaba
y saltaba
como una ranita verde fluorescente
con zapatos diminutos
saltaba
y saltaba
en presencia de todos
hasta que un día
poco después de la primera lluvia
mostró sus escamas estelares
y voló como un cometa
por toda la habitación
diciendo
croac croac croac.
Es un poeta, sin duda,
pienso.
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Video: angelromerop. Composición para Guitarra y Charango realizada por Omar Ponce Valdivia. Un tema de estilo altiplánico que corresponde a la música del Huayño. El tema fue realizado el año 2003 y grabado en Lima el 2004 por Omar Vargas Laucata en la guitarra y Omar Ponce Valdivia en el charango, para luego ser incluido en el disco Música Peruana en Charango junto a otras grabaciones del dúo.
Y, a propósito de Golondrinas, libertades y golonrimas, he aquí un fragmento del Canto IV de Altazor del poeta Vicente Huidobro:
Todo esto es hermoso como mirar el amor de los gorriones
Tres horas después del atentado celeste
O como oír dos pájaros anónimos que cantan a la misma azucena
O como la cabeza de la serpiente donde sueña el opio
O como el rubí nacido de los deseos de una mujer
Y como el mar que no se sabe si ríe o llora
Y como los colores que caen del cerebro de las mariposas
Y como la mina de oro de las abejas
Las abejas satélites del nardo como las gaviotas del barco
Las abejas que llevan la semilla en su interior
Y van más perfumadas que pañuelos de narices
Aunque no son pájaros
Pues no dejan sus iniciales en el cielo
En la lejanía del cielo besada por los ojos
Y al terminar su viaje vomitan el alma de los pétalos
Como las gaviotas vomitan el horizonte
Y las golondrinas el verano
No hay tiempo que perder
Ya viene la golondrina monotémpora
Trae un acento antípoda de lejanías que se acercan
Viene golondeando la golondrina
Al horitaña de la montazonte
La violondrina y el goloncelo
Descolgada esta mañana de la lunala
Se acerca a todo galope
Ya viene viene la golondrina
Ya viene viene la golonfina
Ya viene la golontrina
Ya viene la goloncima
Viene la golonchina
Viene la golonclima
Ya viene la golonrima
Ya viene la golonrisa
La golonniña
La golongira
La goionlira
La golonbrisa
La golonchilla
Ya viene la golondía
Y la noche encoge sus uñas como el leopardo
Ya viene la golontrina
Que tiene un nido en cada uno de los dos calores
Como yo lo tengo en los cuatro horizontes
Viene la golonrisa
Y las olas se levantan en la punta de los pies
Viene la golonniña
Y siente un vahído la cabeza de la montaña
Viene la golongira
Y el viento se hace parábola de sílfides en orgía
Se llenan de notas los hilos telefónicos
Se duerme el ocaso con la cabeza escondida
Y el árbol con el pulso afiebrado
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Video: Piasintei.
A VENUS
Horacio
Oh Venus, reina de Gnido y Pafos,
abandona tu Chipre tan querida
y acude a la adornada estancia
de Glícera, la que te invoca
con numeroso incienso.
Venga contigo el Niño ardiente
y las Gracias de talles desceñidos;
vengan las Ninfas y la Juventud,
que sin ti a nadie atrae;
venga Mercurio.
Video: Mjarta. Música: Ouverture (Suit) Nº3 in D Major-Air-Johann Sebastian Bach.
Herbert von Karajan.
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Video: Reverie626
Obras de:
Edmund Blair Leighton, Sir Lawrence Alma-Tadema y Lord Frederick Leighton.
Música: Canon in D major by Pachebel.
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Pinturas: Jules Joseph Lefebvre. Música: Music: Lascia ch'io pianga (de "Rinaldo", G. F. Haendel). Video: Accabadora.
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Video: Accabadora . Pinturas de Dominic Besner.
Una palabra perdida
No tenía ninguna importancia
y estaba gastada
pero nunca compré otra
para reemplazarla.
Entro y salgo del paisaje
la busco
sigo su huella
los colores que desprendió
en la huida
un gemido o un grito leve
una razón
para reconquistarla.
...
Video: Alcyna. Pinturas: Anne Bachelier. Música: Tornerai A. Ruggiero.
El abanico
— ¿Me esperará usted en ese antiguo café? Yo estaré leyendo un libro. Me reconocerá por el abanico.
— ¿Es que aun se usan los abanicos? Antes no lo llevaba usted.
— ¿Nunca le hablé de los guantes o del sombrero?
—Quizás entonces no tenía importancia. Ha pasado mucho tiempo. Yo llevaré un reloj de bolsillo… No le hable a nadie sin preguntarle la hora. Si soy yo, verá ese reloj dorado con cadena saliendo de mi bolsillo izquierdo.
— ¿Y por qué habría de preguntarle la hora, acaso tiene importancia la hora o el día?
— ¿Está segura que quiere encontrarse conmigo? Cuénteme, ¿qué imagen tiene usted sobre la mesa… ¿qué calles? ¿Estará iluminado, hay ya caminos? ¿Dónde me dijo que queda ese café?
— ¿Usted no es por casualidad aquel señor que conocí hace un tiempo en la casa de…?
— ¿Se refiere usted a…¿ la de las cartas? No, no es posible, ella no estaba ese día.
—Yo tampoco ¿Se burla usted? Entonces fue en el tren.
—Me parece que tiene usted razón. Fue un viaje muy largo.
—Sí, sí, ya lo recuerdo ¿Entonces viajamos juntos? Y cuénteme nos bajamos alguna vez ¿Caminamos por la nieve?
— Sí, fue allí donde perdí una cigarrera de plata con mis iniciales.
—No fumaba usted entonces.
—Sí, yo fumaba eso lo recuerdo.
—Entonces dígame cuáles eran sus iniciales.
—¿Tiene importancia acaso cuáles eran? No le diré mis iniciales. Ni antes ni ahora. Diré que no tengo nombre. Que no tenía nombre. Y usted ¿cómo se llamaba? Dígame aunque sea un solo nombre.
—No lo tengo, se lo daría, pero no lo tengo ¿Tiene importancia acaso? Pero usted ya me lo dio una vez, en el río, ¿se acuerda?, probamos unas manzanas muy dulces.
—Yo tengo muy mala memoria y no recuerdo que comiéramos manzanas junto a un río ¿Era la manzana de Eva?
—Una manzana cayó de un árbol y yo le pregunté si quería. Y usted dijo que sí.
—Tendría hambre, supongo.
—Sí, seguro que lo hizo por hambre y lo mismo hubiera dado piñas, uvas o plátanos fritos…
—Sí sí, usted emitía un extraño siseo, ahora lo recuerdo.
—No era yo, era usted.
—Es extraño yo nunca siseo, clavo directamente los colmillos.
—Está bien, está bien… no quiero recordar más detalles. Lo esperaré entonces en el antiguo café.
—...
Ave María
Sabemos que este Reyno está enfermo, pero está vivo y llora de amor y de odio, por todas las fuerzas internas que se revelan y rebelan, queriendo amar como intuyen que es posible cuando se bebe de la misma fuente y comprendemos que el agua alcanza para todos, que no se vende, que está ahí y mana eternamente...
Ahí, donde cantan los árboles y el viento hace volar tu nombre, el sueño espera que regreses para unir los fragmentos del pasado que ya es. Busca el árbol más antiguo y más azul, la parte que me falta está escondida allí, encuéntrala y desata el encanto, entonces, yo me habré liberado para siempre, y no serán necesarias las alas o las escamas, la piel, la horca, las cadenas, el fuego de las hogueras, la sangre que gota a gota remueve las ruinas de la memoria llamándome, con ese oleaje insistente que no hay cómo detener...o descifrar.